lunes, 27 de agosto de 2007

Enrique Iglesias: ¿Sabes? ¿O sea?


En estos días sorprendió de nuevo con uno de sus conciertos, de esos que luego se pueden analizar para descubrirnos a Enrique desnudo sobre el escenario, tal cual es.

Él, que ha vendido más de diez millones de discos desde que inició su carrera musical, que tiene en su haber un Grammy al mejor artista pop latino, que ha formado duetos con Whitney Houston o Cristina Aguilera, que ha participado incluso en serie de televisión americanas, o sea, un ídolo de la canción en apariencia, recibió dignos abucheos por parte del público. En Ibiza, lugar donde se celebró el espectáculo a primeros de agosto, le gritaban “fuera, fuera”. Problemas técnicos de sonido, qué se le va a hacer.

Y es que nuestro Enrique, el quizá más afamado hijo de Julio Iglesias e Isabel Preysler, un verdadero personaje ya desde niño, tiene admiradores, claro que sí. En julio, se calculó que acudieron a un concierto ofrecido en Damasco 15.000 fans. Pero sus adversarios también se cuentan por miles. Su propio manager ha reconocido que para Enrique, ser guapo, joven, tener el apellido Iglesias y no vivir en su país es motivo de envidias. La vida, que es muy dura.

Fulgurante carrera

Su carrera musical comenzó en 1995, cuando apenas contaba veinte años. Su primer disco, Enrique Iglesias vendió 5.800.000 copias. El segundo, Vivir, que publicó dos años después, volvió a superar los cinco millones de ventas en todo el mundo. Él dice que todo fue fruto de la casualidad, que su familia nunca intervino en la preparación de este increíble éxito, y que incluso no supieron nada de su primera producción hasta que no estuvo en marcha. A día de hoy, sus temas Experiencia religiosa o Bailamos, forman parte de la memoria auditiva general, lo queramos o no.

A pesar de evidentes problemas de pronunciación, por lo menos cuando le escuchamos en castellano, Enrique, siguiendo la estela de su padre, ha grabado sus canciones en variados idiomas, además del castellano: portugués, italiano e inglés. Las comparaciones con el gran Julio resultan inevitables, si bien ese aire de Enrique, su estilo estudiadamente desaliñado, sus ademanes, sus modos, le hacen ser un personaje único. Con su padre, asegura tener una buena relación aunque, dice, no coinciden ni en estilo musical ni en maneras de funcionar en un escenario o estudio de grabación, por lo que no ve muy factible, al menos de momento, grabar o actuar juntos, algo por lo que los seguidores de ambos pagarían buenos euros.

El cantante y la tenista

A sus 32 años, Enrique es de los que creen que encontrar una mujer que te quiera de verdad es complicado, y más en el mundo de la fama, donde él se mueve. Por eso, siempre ha preferido tener amigas antes que novias. Desde 2002, sin embargo, se le relaciona con Anna Kournikova, celebérrima tenista rusa, siete años menor que él y monísima de la muerte, con la que mantiene un amor, que sepamos, sincero y del que, inevitablemente y cada dos por tres, tenemos noticias tanto de ruptura como de boda secreta. Si será ella o no la mujer con quien fundará su familia, sólo el tiempo lo dirá. De momento, Enrique ha declarado que la Kournikova “sería la madre ideal”, que no es poco.

CON MALA LENGUA

Rarezas...

Dice que cuida sus cuerdas vocales con gaseosa templada. También que para él, es muy difícil levantarse antes de las siete de la tarde.

Adora...

El shushi. A sus perros, ha declarado que cuando está de gira, es lo que más añora. A los Beckham.

Anduvo con...

Desde 2002, Anna Kurnikova. Antes, se le relacionó con la dulce Jennifer Love Hewitt, que últimamente ve fantasmas, y con una chica Playboy llamada Samantha.

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